Ahorros before vatos

Lejos están quedando los días en los que se escuchaba “¡Franny, ya vine!” seguida de la entrada del proveedor de la familia. Las mujeres nos estamos volviendo independientes financieramente y ya no estamos esperando que nos aprueben compras o nos regalen algún “lujo”. Hoy somos nosotras las que decidimos en qué invertir nuestro dinero, sin tener que depender de nadie.

Ser dueñas de nuestras finanzas nos acerca a eliminar cada vez más la brecha de género. Por mucho tiempo se creyó que las mujeres no debían saber de temas económicos pues su lugar era en el hogar y ya. Aunque estas ideas han cambiado poco a poco, es una realidad que aún seguimos enfrentándonos a estos retos, principalmente la diferencia salarial. 

Las mujeres ganamos 18.8% menos que los hombres y según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico en México, las mujeres que trabajan tiempo completo y tienen un nivel de Maestría o superior ganan aún menos. Para tener un sueldo al mismo nivel de un hombre, debemos trabajar al menos 2 meses más cada año. Pareciera que las mujeres preparadas representan un “peligro” a la estructura económica actual. 

¿Te ha tocado un date que se ofende porque te ofreciste a pagar la cena? La idea de que somos el “género débil” se basa en gran parte en nuestra capacidad de ser financieramente autosuficientes. Por eso es tan importante nutrir nuestra educación financiera y generar ahorros/patrimonios que nos permitan ser independientes ante cualquier eventualidad. 

Ser capaces de crear nuestras prioridades es una de las cosas más hermosas que nos ofrece la vida moderna. ¿Tienes hijos pero quieres seguir trabajando? Ya puedes decidir y buscar una guardería que se acomode a tu presupuesto. ¿Quieres lanzarte por la maestría?, ¿Ese año sabático en la playa? Ser dueñas de nuestro dinero es también ser dueñas de nuestro futuro. 

Así como desarrollamos nuestra inteligencia emocional más rápido, también vivimos más tiempo y ciertos acontecimientos a lo largo de nuestra vida como pausas por maternidad, cuidados de algún familiar etc, hacen que nuestras semanas de cotización se vean afectadas. Por esto, en vez de llegar a la vejez y esperar “nuestro día de lanzamiento”. Tener autonomía sobre nuestras aportaciones voluntarias al AFORE, nos ayuda a construir un futuro que cualquier vato envidiaría.

Tener nuestros propios ingresos no debe ser sinónimo de una guerra de géneros, sino un balance. La vida en familia/pareja puede obtener grandes beneficios al ser capaces de dividir gastos y mantener su independencia. Pero recuerda, no te olvides de construir y proveer para ti. En el amor entrega todo, en el dinero no.

No hay que hacer caso de los obstáculos que representa ser una mujer independiente, recuerda que te has ganado cada peso (y te has esforzado más), y tienes derecho a tener un puesto bien remunerado, y una vida acorde a tus expectativas. Además, retar estos estereotipos, ayuda a crear mejor oportunidades para las nuevas generaciones. 

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