Si soy Freelance ¿puedo tener AFORE?

Ser tu propio jefe tiene muchas ventajas, es decir, puedes seleccionar tus horarios de trabajo, dar prioridad a lo que tú quieres, seleccionar a tus clientes y tener mayor control sobre la administración del dinero. Sin embargo, cuando uno trabaja por cuenta propia, quedan fuera las prestaciones tradicionales de un trabajo formal. Es importante siempre tener presente que aunque seas independiente, debes prever tu retiro y tomar precauciones sobre otros temas, como por ejemplo, tus gastos médicos. 

Si tu plan es independizarte y ser freelance, debes tener en cuenta todas las responsabilidades y buenas prácticas que eso implica, por lo que aquí te van algunas recomendaciones para que puedas disfrutar:

1.- Administra tu dinero

Cuando trabajas para una empresa, esta pone servicios y herramientas a tu disposición para que lleves a cabo la tarea por la cual te contrataron. A la hora de ser freelance, todos esos gastos corren por tu cuenta, por lo que debes considerarlos en el cobro por tus servicios. De lo que cobres, también debes considerar invertir en seguros y en un plan de retiro. Piensa en el ahorro como un gasto más y no como algo que harás solo si te sobra dinero, al final, ese dinero es de ti para ti.

2.- Ubica tu AFORE  

Comenzar a ahorrar para cuando te retires está bien, pero invertir ese dinero dentro de un fondo de retiro es aún mejor. Hay un dicho muy conocido que dice “dinero llama dinero”, es decir, el dinero que se invierte constantemente genera más dinero para quien lo invierte (de eso se encargan las herramientas financieras como las AFORES), al final del día, tu dinero no puede llamar más dinero si está recluido debajo del colchón.

Usualmente cuando te contrata una empresa, esta se hace cargo de abrirte una cuenta individual en una AFORE y hacer el depósito de una cantidad al mes en ella. Si ya alguna vez tuviste un empleo de esos, entonces ya tienes una cuenta, solo es cosa de seguir aportando en ella (si no sabes dónde está tu ahorro, consúltalo aquí). Si por el contrario, eres un alma libre que nunca ha tenido un empleo formal, entonces es buen momento para informarte sobre las diferentes AFORES y elegir la que más te convenga. 

3.- Deposita un porcentaje constante en tu fondo para el retiro

Una vez que eliges una AFORE, haz el hábito de siempre meter una parte de tu ingreso a la cuenta. Una de las ventajas es que cuando no tengas ingresos, puedes dejar de aportar pero lo que tienes ahí, ¡seguirá creciendo!

Entre más dinero ahorres, mayores serán los rendimientos que recibas. Tal vez al principio no te resulte tan fácil aportar, pero como cualquier hábito, cada vez será más sencillo. Ten muy en mente esto para que al momento de tu retiro, te puedas dedicar a seguir trabajando en tu empresa o tomar un merecido descanso.